Al pasar de las primeras tres semanas salio el sol. Ya no me perdia al buscar los salones y habia aprendido atajos por todas partes. Me recordaba de los nombres de la gente; los veia pasar en el centro o en el tren y los reconocia y a veces les montaba conversacion. Fui haciendo amistades. Comenze a hacer citas de almuerzo con mis amigas y amigos, y no he vuelto a comer sola.
Salia a Plaza Las Americas y a San Patricio, y veia gente y reconocia que eran de la universidad. Tiernamente nos sonreiamos con el mismo pensamiento de "se que te conosco aunque no se ni tu nombre". Era un sentimiento maravilloso.
Mis compañeros de trabajo me ayudaron mucho. Me hize amiga de ellos rapidamente. Al todos ser mayores que yo, me orientaron y me aconsejaron acerca de mi nueva vida universitaria.
Poco a poco he ido comprendiendo que el que esta alli es porque quiere, porque le interesa aprender, porque le interesa hacerse un profesional en algo que le apasiona. Me di cuenta de que tenia que enfocarme en lo que hacia, y hacerlo bien. Que iba a estar alli por lo menos cuatro años mas y que debia hacer todo con empeño. En mis clases, la gente hacia trabajos extraordinarios, demostrando sus mejores habilidades. Era muy diferente a la high, cuando mis compañeros hacian los trabajos por obligacion. Aqui no habia obligacion a nada. Vi las caras de determinacion y dedicacion en mis nuevos compañeros y mis ojos abrieron.Observe la belleza del aprender, y lentamente en mi corazon se sembro la semilla de ese cariño que se desarrolla hacia el alma mater.
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